¿RESISTIRÁ EL MERCADO ESPAÑOL DEL ARTE?

¿RESISTIRÁ EL MERCADO ESPAÑOL DEL ARTE?



julio 6, 2020

Las expectativas no son halagüeñas para el mercado del arte en España. Los vendedores prevén demasiadas similitudes con la “Crisis Negra” del 2009. La prudencia y previsión podrían ser clave.

Medios especializados en el sector artístico como Art Newspaper, Invaluable o ArtNet, nos están ofreciendo desde el inicio de la pandemia una visión de relativa tranquilidad en el comportamiento en los mercados internacionales del arte y fundamentalmente en relación con las grandes casas de subastas.

Esfuerzos de marketing aparte, verdades “a medias” y nuevas modalidades de compra “OnLine” aunque únicamente para piezas de valor medio, esta incertidumbre socio económica que estamos viviendo es el peor escenario para el mercado del arte.

No sería recomendable repetir los mismos errores que se dieron entre los años 2010 al 2017: El Segundo Mercado del arte y de las antigüedades español se saturó de piezas, provocando una importante depreciación que todavía estamos sufriendo.

A grandes rasgos, así actúo el mercado español en la pasada crisis:

  • Las piezas importantes se malvendieron por la precipitación de los dueños y sin posibilidad de acudir a los mercados internacionales ya que la mayoría de ellas no disponían de los permisos correspondientes y documentación adecuada y los propietarios querían vender a cualquier precio. Eso generó que el valor de este tipo obras se depreciaran de manera muy importante en el Segundo Mercado español y por extensión en el internacional.
  • En el caso de las obras de valor medio, el asunto fue todavía peor, ya que sin saber ni siquiera que valor podían tener este tipo de piezas (dibujos y obra de autores locales de interés) se apresuraron a ponerlas en venta creando una saturación en el mercado y resultó una sangría espeluznante.
  • Casualmente la obra gráfica original de artistas importantes (Miró, Valdés o Canogar, por ejemplo) aguantaron el “envite” y mantuvieron su cotización.
  •  Una vez las aguas volvieron a su cauce, el coleccionista e inversor medio estaba desorientado y sobretodo desconfiado, lo que provocó un apagón de compras en el mercado nacional. Únicamente unos pocos pudieron conseguir auténticas gangas, pero fueron los menos. Lo importante ya se había comprado a precio de saldo (por ventas desiertas) por algunos vendedores que a su vez, revendieron con todas las garantías.

No es recomendable plantearse en estos momentos una venta de arte de manera desesperada. No obstante, si esa es la intención, la primera recomendación para evitar disgustos es averiguar el verdadero valor y estado de las obras.

Obviamente el escenario se presenta difícil, ahora bien y a partir de la experiencia de los Años Negros, sería recomendable que el propietario y antes de entrar en pánico, se plantee si quiere vender como sea, lo que puede resultar fatal en un mercado del arte tan endeble como el nuestro, o si por otro lado quiere valorar sus opciones, por lo que sería aconsejable que al menos fuese previsor:

En primer lugar prudencia y evitar precipitaciones. Solicitar a un profesional independiente una Estimación de Valor, NO UNA TASACIÓN ya que no es posible llevarla a cabo en estas circunstancias de confinamiento actual. De esta manera se tendrá una idea aproximada y considerar si el precio que ofrecen es justo o un vulgar atraco.

Ser concientes que un mercado en crisis está ávido de obras de autores cotizados y con proyección internacional únicamente. Los autores locales y contemporáneos que no cumplan ese requisito sufrirán una depreciación respecto al precio de compra. Es decir esperar a tiempos mejores.

En estos momentos es una ingenuidad pretender realizar una venta rápida y rentable. Malvender una obra de cierta importancia si es fácil. Siempre lo ha sido. La obra de autores importantes va a mantener su precio, sobretodo en el mercado internacional, para ello es fundamental tener claro la situación legal de la obra (originalidad y permiso de exportación) según los casos. Si no se dispone de ello, se deberán tramitar para poder vender con todas las garantías.

Desgraciadamente ante la necesidad el propietario tiene la última palabra, pero desde luego el arte siempre es mejor conservarlo y venderlo para un momento de estabilidad de los mercados como cualquier otro activo, pero también como cualquier otro activo financiero, perfectamente documentado y legalizado. A ver si aprendemos…

En todos los casos: Prudencia y previsión ante lo que puede llegar.