FALSIFICACIÓN EN EL MERCADO DEL ARTE: ¿QUIÉN FUE PRIMERO, LA GALLINA O EL HUEVO?

FALSIFICACIÓN EN EL MERCADO DEL ARTE: ¿QUIÉN FUE PRIMERO, LA GALLINA O EL HUEVO?



octubre 1, 2019

El fraude en el mercado del arte se basa en dos actitudes : Quien lo ofrece y quien lo acepta. El verdadero coleccionista también tiene una responsabilidad para frenar este delito.

 La constatación de que falsificación y engaño están presente en el mercado del arte es evidente. Pero recuerde: En el proceso de compra de una obra de arte sólo hay dos responsables: El que vende y el que compra.

A nadie del sector le gusta barajar públicamente ni gustan las cifras pero no enfrentarse a ello es perjudicial y una irresponsabilidad, por tanto y en base a mi experiencia profesional, afirmo que casi el 70% de las obras en venta que se ofrecen en venta directa son falsas, especialmente entre vendedores no profesionales, amigos del chollo y de la oportunidad.

Cuando hablamos del Mercado del Arte debemos distinguir entre el Primer y Segundo Mercado. El Primer Mercado lo conforman las galerías de arte que representan a los autores vivos que exponen. Es decir, con garantía de origen y autenticidad. Nada que decir. El Segundo Mercado es aquel que lo configuran los intermediarios , anticuarios y salas de subasta. También en este segmento del mercado nos hallamos con los anteriores.

Hay que asumir que sí el comprador fuese también responsable y honesto, el fraude en el arte se reduciría probablemente en más de un 30%

El vendedor de arte tiene una responsabilidad está claro, pero no hay que olvidar que su objetivo es vender. Un vendedor de arte puede ser normal, un cretino presuntuoso o un estafador. Del primero no vamos ha hablar ya que de hecho, vender lo auténtico es lo lógico y es su obligación. El cretino presuntuoso ya tiene bastante desgracia con lo suyo…¿Y del estafador? ¿Hasta que punto no tiene también parte de responsabilidad el propio mercado de su existencia?. A partir del principio de ¿Quién fue primero, la gallina o el huevo? …Hay que asumir que si el comprador fuese también responsable y honesto, el fraude en el arte se reduciría probablemente en más de un 30%.

 El lector avezado intuirá que el articulo de este número va dedicado a quien favorece la demanda de la falsificación: El comprador que no quiere comprender que una compra fraudulenta mantiene al que la fabrica y vende. Con lo que espero que estas líneas sean un recordatorio permanente a menos durante tres meses para aquellos que se quejan de que los vendedores de arte son todos unos sinvergüenzas. Reflexionemos hasta que punto los compradores, no han sido y son también responsables de este fraude sobretodo cuando se compra “de aquella manera”…

 La compra en B de una obra de arte es un Acto de Fe: Te lo crees o no; Lo aceptas o no, pero mirar hacia otro lado no soluciona la cuestión

La compra de arte con dinero no fiscalizado, es decir con dinero negro, ha sido la manera tradicional en la compra de arte y también es probablemente el principal motivo para mantener esa oferta de falsos en el mercado. Esa compra en “B”, significa que no hay factura, por tanto será harto probable que tampoco se pueda reclamar al vendedor ni iniciar una acción judicial en contra, ya que tarde o temprano, vendrán los Hombres de Negro con la inquietante aunque más que lógica pregunta: “¿De dónde salió el dinero para esa compra?”. De esta manera se mantiene un Mercado Negro del arte en el que la falsificación es la principal protagonista afectando irremediablemente a los canales de venta legales del arte.

 Raramente una obra comprada en B ofrece garantías de ser original. Es muy probable que por parte del vendedor se ofrezcan documentos si la obra es de cierta importancia o valor. En este sentido recuerdo al comprador ingenuo que la falsificación de certificados de autenticidad es intrínseca a la obra falsa. Hay quien se conformará con cualquier tipo de documento, incluso en forma de Informe Pericial. Aquí entono un mea culpa, porque entre los Míos también los hay malos y que por 30 monedas de plata firman lo que sea, incluso Certificados de Autenticidad olvidándose de las consecuencias legales. Todavía hay mucho perito que no se entera o quiere enterar, que en ningún caso puede certificar NADA. Pero al fin y al cabo es responsabilidad del comprador aceptar o no como válidos dichos certificados.

En mi opinión, la compra en B de una obra de arte es un Acto de Fe equiparable a la Resurrección de la carne al final de los tiempos: Te lo crees o no; Lo aceptas o no, pero mirar hacia otro lado no soluciona la cuestión…

“…Negligencia quizás, malicia ninguna…”

Al que continúa ignorando este problema amprándose en el brillante postulado del inmortal Marqués de Leguineche de “Negligencia quizás, malicia ninguna”, yo le recomiendo que tampoco ignore el principio legal de que la falta de conocimiento, no exime de culpa, válido aquí y en la China, donde son los amos de la falsificación.

De nuevo mi recomendación: No se precipite, compre con todas las garantías legales, pedir facturas de nuestras adquisiciones no es malo y si tiene dudas consulte. Los profesionales están para eso.

Lo más doloroso del timo no es la perdida del dinero, sino flagelar nuestra autoestima con la humillación del engaño.

NO, EL EXPOLIO NO ES UN JUEGO